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Ventanas de PVC o aluminio en Madrid: cuál elegir sin pagar de más ni perder aislamiento

by | Abr 7, 2026 | Noticias | 0 comments

Guía técnica para propietarios que quieren acertar con sus ventanas según clima, ruido, normativa, mantenimiento y presupuesto real en Madrid

Si estás dudando entre ventanas de PVC o ventanas de aluminio en Madrid, la respuesta corta es esta: para la mayoría de viviendas expuestas a frío, calor y ruido urbano, el PVC suele dar más margen de aislamiento con menos dependencia del perfil; el aluminio funciona muy bien cuando está bien diseñado, lleva rotura de puente térmico seria y se instala con rigor. El problema es que muchas decisiones se toman mirando solo el material y no el conjunto completo: vidrio, herraje, cajón de persiana, encuentro con obra y nivel real de ruido de la calle.

Qué material conviene de verdad en Madrid

Cuando un propietario busca ventanas de PVC o carpintería de aluminio en Madrid, casi siempre hace la misma pregunta: “¿Qué es mejor?”. La respuesta profesional no es cómoda, pero es la que evita errores caros. No hay un ganador universal. Hay una solución más adecuada para cada hueco, cada fachada y cada vivienda. Madrid castiga mucho las ventanas porque combina inviernos fríos, veranos duros, contrastes térmicos serios y una exposición al ruido muy distinta entre una calle interior y una avenida. Si además la vivienda está en un edificio antiguo, entran en juego jambas mal resueltas, persianas viejas, premarcos torcidos y muros que no ayudan nada. Ahí es donde se separa la teoría del catálogo de lo que de verdad funciona una vez terminada la obra. En muchas viviendas madrileñas, el PVC parte con ventaja térmica. En otras, sobre todo cuando se necesitan hojas muy estables, perfiles finos o soluciones concretas de diseño, el aluminio bien ejecutado puede ir perfecto. Lo que no sirve es comparar un PVC de buenas prestaciones con un aluminio básico, o al revés, porque así se manipula el resultado antes de empezar.

En obra real, la diferencia no la marca solo el material del perfil. La marcan el conjunto de la ventana, el vidrio instalado, la permeabilidad al aire, el sellado perimetral y el remate del cajón de persiana. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía insiste en que en la ventana hay que conseguir aislamiento en sus dos componentes, vidrio y marco, y recuerda además que jamba, dintel, alféizar y registro de persiana son puntos críticos. El Código Técnico también deja claro que las exigencias acústicas y de comportamiento no se entienden solo sobre el producto, sino sobre el elemento terminado y su puesta en obra. Dicho sin adornos: una ventana excelente mal montada puede rendir peor que una ventana simplemente correcta bien instalada. Por eso, cuando alguien me pide una respuesta tajante, la doy así: si tu prioridad es aislar con mayor facilidad frente a temperatura y ruido urbano, el PVC suele poner las cosas más fáciles; si necesitas resistencia estructural, perfiles más esbeltos o grandes dimensiones, el aluminio de calidad con rotura de puente térmico puede ser la mejor decisión.

El material importa, sí. Pero en Madrid suele importar más la combinación de perfil + vidrio + estanqueidad + montaje que el folleto comercial.

Qué exige el clima de Madrid a una ventana

Hablar de ventanas de PVC o carpintería de aluminio en Madrid sin hablar del clima local es quedarse en la mitad del problema. Madrid no tiene un clima suave ni agradecido con la carpintería exterior. La guía de rehabilitación del IDAE utiliza la zona climática D3 como referencia para ciudades como Madrid y la asocia a inviernos rigurosos y veranos bastante calurosos. Los avances climatológicos de AEMET en 2025 muestran además meses extremadamente cálidos y un comportamiento térmico que confirma lo que ya percibe cualquier vecino: la capital pasa muchas horas al año exigiendo a la envolvente del edificio. Eso se traduce en una realidad sencilla. Si la ventana cierra mal o transmite demasiado calor o frío, la vivienda lo paga todos los días, no solo en la factura, también en confort, corrientes, condensaciones puntuales y sensación de pared fría cerca del hueco.

Madrid también castiga por radiación solar. Una orientación oeste sin protección puede convertir una estancia en un horno durante semanas, y una orientación norte o una vivienda mal calefactada te recuerda en enero lo que es una carpintería mediocre. Aquí aparece una idea que muchos pasan por alto: no basta con elegir entre PVC o aluminio; hay que decidir también qué vidrio, qué control solar y qué nivel de estanqueidad necesita cada hueco. El IDAE recomienda aprovechar el cambio de ventanas para instalar unidades de vidrio aislante con doble acristalamiento y vidrio bajo emisivo, y remarca que el aire seco y estanco del conjunto actúa como aislante Si el propietario solo mira el material del marco y abarata el resto, la ventana queda coja. Por eso, en Madrid, más que una guerra de materiales, lo que hay es una obligación técnica: que la ventana aguante el contraste térmico, limite infiltraciones y no convierta la fachada en una fuga constante de energía.

Espacio publicitario recomendado 1: justo después del primer gran bloque explicativo y antes del análisis térmico. Es una zona de alta atención porque el lector ya ha confirmado que el tema le afecta y todavía no ha llegado al detalle técnico más denso.

Qué aísla mejor del frío y del calor

Si la pregunta es directa, la respuesta también debe serlo: el PVC suele aislar térmicamente mejor con menos esfuerzo de sistema. Esto no es propaganda, es física básica del material. El aluminio conduce mucho más el calor, por eso necesita una rotura de puente térmico bien resuelta para acercarse al comportamiento que el PVC ya ofrece de partida. El IDAE recomienda expresamente marcos con rotura de puente térmico cuando se sustituyen ventanas, precisamente para reducir pérdidas energéticas. En vivienda habitual de Madrid, sobre todo en pisos de los años 60, 70, 80 y 90 con cerramientos discretos, esa ventaja práctica del PVC se nota. No porque obre milagros, sino porque ofrece un margen más cómodo para lograr buenos valores de transmitancia del conjunto si el resto del paquete acompaña. Dicho claro: con perfiles correctos y doble acristalamiento bajo emisivo, el PVC suele poner menos trabas al aislamiento térmico final.

Ahora viene la parte incómoda que muchos comerciales esquivan. Eso no significa que cualquier ventana de PVC aísle bien. Si el refuerzo interior está mal resuelto, si la hoja no ajusta, si el herraje es flojo, si el vidrio es pobre o si el encuentro con la obra deja entradas de aire, el resultado baja mucho. Y con el aluminio pasa lo mismo al revés: un aluminio bien planteado, con buena rotura de puente térmico, permeabilidad al aire solvente y vidrio adecuado, puede funcionar francamente bien en Madrid. El problema es el aluminio barato o simplón, ese que se vende como moderno y luego transmite frío, condensa en ciertas condiciones y obliga al cliente a encender más calefacción o más aire acondicionado. El IDAE aporta un ejemplo muy ilustrativo en rehabilitación: mejorar fachada, ventanas y cubierta reduce de forma sustancial la demanda, y cambiar ventanas con mejores prestaciones forma parte del salto real de confort y ahorro. Conclusión de oficio: si priorizas aislar mejor con menos riesgo de quedarte corto, el PVC lo suele poner más fácil; si eliges aluminio, no aceptes soluciones justitas.

En Madrid, el error no es elegir aluminio. El error es elegir aluminio insuficiente para una fachada que pide más aislamiento del que el perfil puede dar.

Instalación de ventanas en un piso del barrio de Argüelles (Madrid).

Instalación de ventanas en un piso del barrio de Argüelles (Madrid). A la izquierda, perfil de aluminio con rotura de puente térmico de 24 mm (perfil esbelto, ideal para fachadas muy soleadas). A la derecha, perfil de PVC de 70 mm con refuerzo de acero y triple junta de goma (máximo aislamiento térmico y acústico, pero requiere holguras de dilatación). El nivel de burbuja y la espuma de poliuretano de baja expansión en el suelo no son decoración: son la diferencia entre una ventana que dura 20 años y un problema recurrente cada invierno.

Qué pasa con el ruido en calles transitadas

El ruido es el punto donde más expectativas irreales se generan cuando se habla de ventanas de PVC o ventanas de aluminio en Madrid. Muchos propietarios creen que cambiar la carpintería elimina el ruido exterior. No. Lo reduce, a veces mucho, pero no lo hace desaparecer. El Código Técnico DB HR establece que la exigencia frente al ruido exterior se expresa por el aislamiento acústico entre recinto protegido y exterior, y lo relaciona con el índice de ruido día de la zona, consultable en mapas estratégicos o administraciones competentes . Además, el propio DB HR recuerda algo básico: el resultado final depende del elemento terminado y de las uniones entre elementos constructivos. Traducido a una vivienda en Madrid centro, en la M-30, en una avenida con autobuses o junto a ocio nocturno, el perfil importa, sí, pero el vidrio acústico, la estanqueidad al aire y el sellado perimetral importan muchísimo.

Mi experiencia en calle real es esta: para ruido, antes que discutir diez minutos sobre PVC o aluminio, hay que mirar media hora el vidrio y la instalación. Un mal cajón de persiana te arruina una ventana muy seria. Un vidrio simétrico sencillo se queda corto donde hace falta composición acústica. Un remate con espuma vista y sin estanqueidad bien pensada deja filtraciones de aire y también de sonido. El DB HR fija exigencias de aislamiento al exterior que, según el ruido día, van subiendo desde 30 dBA hasta 47 dBA para dormitorios y estancias en residencial. Y el propio documento indica que si no se dispone de datos oficiales se puede tomar como referencia 60 dBA en áreas de uso residencial. Por eso, en barrios tranquilos, tanto PVC como aluminio bien ejecutados pueden dar un resultado satisfactorio. En calles complicadas, la cosa cambia. Ahí suelo decirlo sin rodeos: si el cliente quiere silencio serio, debe pagar por una solución completa y asumir que el ruido residual nunca será cero. Prometer lo contrario es engañarle.

  • Si la vivienda da a patio interior silencioso, el margen entre PVC y aluminio puede estrecharse.
  • Si da a avenida, glorieta o eje con tráfico continuo, el vidrio y el cierre pasan a primer plano.
  • Si hay persiana vieja, el cajón puede ser más problemático que la propia hoja.
  • Si el muro es malo o hay capialzado débil, la ventana sola no arregla toda la fachada.

Durabilidad, sol, dilataciones y paso del tiempo

Uno de los argumentos más repetidos en la discusión sobre ventanas de PVC o aluminio en Madrid es la durabilidad. Aquí conviene separar lo que es cierto de lo que se exagera. El aluminio tiene una ventaja clara: es rígido, estable y muy apto para grandes dimensiones. En correderas grandes, cerramientos complejos o huecos donde se busca perfilería más fina, puede jugar muy bien sus cartas. Pero esa virtud no lo convierte automáticamente en la mejor opción para todo. En uso residencial normal, un PVC bien fabricado y bien reforzado también da una vida útil larga y un comportamiento sólido. La clave no está solo en el material desnudo, sino en cómo envejece el conjunto: juntas, herrajes, escuadras, ajustes, escurridos, exposición solar, limpieza y uso diario.

Madrid castiga con radiación, polvo, calor y cambios de temperatura. Eso significa que cualquier ventana mal elegida o mal instalada acaba enseñando sus miserias. En aluminio, si el sistema es flojo, notarás antes la transmisión térmica y algunas sensaciones de frialdad. En PVC, si el perfil está mal resuelto o muy forzado para medidas grandes, pueden aparecer movimientos, ajustes más delicados o una sensación menos firme en ciertas hojas. No es frecuente en sistemas bien planteados, pero negarlo sería faltar a la realidad. Lo sensato es esto: para ventanas de tamaño habitual en piso o chalet, el PVC suele ir muy bien; para piezas de mucha dimensión, hojas pesadas o soluciones muy expuestas, el aluminio puede ofrecer una estabilidad estructural más tranquilizadora. Lo que no compro, por experiencia, es el discurso de que uno dura siempre décadas impecable y el otro no. La durabilidad de verdad depende mucho del nivel de fabricación, del montaje y del mantenimiento, no solo del apellido del material.

Una ventana no envejece solo por su perfil. Envejece por el sol, por el uso, por el ajuste, por la persiana, por el sellado y por lo bien o mal que se ejecutó la obra.

Precio real, mantenimiento y averías frecuentes

La pregunta del precio siempre aparece cuando se comparan ventanas de PVC o aluminio en Madrid, y aquí también conviene bajar el discurso a tierra. El PVC suele resultar competitivo cuando se busca un buen nivel térmico sin disparar el coste de perfil. El aluminio puede moverse en rangos muy razonables o subir bastante, según el nivel de rotura de puente térmico, herraje, acabado y tipología. Pero fijarse solo en el presupuesto inicial es una trampa. Una ventana más barata que deja entrar aire, aísla poco o exige correcciones al cabo de poco tiempo sale cara. La guía del IDAE recuerda que aprovechar la sustitución de ventanas para incorporar soluciones de calidad mejora eficiencia y confort, y que el aislamiento bien elegido termina repercutiendo en ahorro y bienestar. En otras palabras: en una vivienda usada todos los días, el coste de una mala decisión se reparte durante años.

Luego está el mantenimiento, donde circulan medias verdades. El PVC tiene fama de despreocupado y, en gran parte, es cierta: limpieza normal, revisión de herrajes y poco más. El aluminio también puede ser sencillo de mantener, pero en productos muy expuestos o con determinadas terminaciones, hay que cuidar más limpieza, guías, drenajes y ajuste. ¿Dónde aparecen las averías de verdad? En obra, casi siempre, en herrajes desajustados, hojas que no presionan bien, filtraciones en encuentros, cajones de persiana pobres y remates deficientes. No tanto en el material puro. También hay que decirlo: si el cliente aprieta precio hasta el extremo, la ventana suele adelgazar por algún sitio. Y ese sitio rara vez es visible en la foto. Se pierde en junta, herraje, vidrio, estanqueidad o mano de obra. Ahí es donde luego llegan las quejas de frío, ruido o condensación puntual en viviendas donde “se habían puesto ventanas nuevas”.

Espacio publicitario recomendado 2: en mitad del artículo, después del bloque de precio y antes de normativa. El lector ya está implicado, ha comparado materiales y entra en la fase de validación. Es un punto muy eficaz para una llamada a presupuesto o una guía descargable.

Normativa, prestaciones y cifras que sí importan

Si estás valorando ventanas de PVC o aluminio en Madrid, hay varias cifras que sí merecen atención y otras que, francamente, sirven más para decorar fichas comerciales que para ayudarte a decidir. La transmitancia térmica del hueco, la permeabilidad al aire, la composición del vidrio y el comportamiento acústico importan de verdad. El IDAE insiste en que la ventana debe resolver bien vidrio y marco, y que el contorno del hueco es crítico. El DB HR, por su parte, establece exigencias acústicas al exterior en función del ruido de la zona y deja claro que el comportamiento se verifica en el edificio terminado. Eso obliga a leer cualquier presupuesto con un poco de malicia profesional. Si te enseñan grandes promesas pero no detallan vidrio, cajón, sellado y forma de colocación, falta media historia.

También conviene recordar que la normativa no es una medalla comercial. Cumplir el mínimo no significa ir sobrado. El propio IDAE explica que si se tiene necesidad de sustituir las ventanas, se aproveche para instalar doble acristalamiento, vidrio bajo emisivo y marcos eficientes. En rehabilitación, quedarse en el mínimo legal puede ser suficiente para pasar un papel, pero no para sentir una mejora clara en una vivienda castigada por la calle, la orientación o la mala envolvente. Y una última cosa que rara vez se dice: el aislamiento acústico exigido no depende solo de la ventana, también del contexto real de la fachada y del nivel de ruido exterior. Por eso dos pisos en el mismo barrio pueden necesitar soluciones distintas. El que da a patio no juega la misma partida que el que da a un eje con tráfico permanente.

Aspecto PVC Aluminio con rotura de puente térmico
Aislamiento térmico Suele ofrecer muy buen punto de partida en vivienda habitual. Puede rendir muy bien, pero depende más del nivel real del sistema.
Aislamiento acústico Buen potencial si el conjunto está bien armado y sellado. También puede dar gran resultado; el vidrio y la instalación mandan mucho.
Grandes dimensiones Conviene estudiar bien el refuerzo y las medidas. Suele sentirse más cómodo en hojas grandes y perfiles esbeltos.
Mantenimiento Bajo en uso residencial normal. Bajo-medio, según sistema, exposición y tipología.
Riesgo habitual Con medidas exigentes, un sistema flojo puede quedarse corto en rigidez. Si el sistema es básico, puede penalizar mucho en aislamiento térmico.
Para Madrid Muy buen candidato en pisos y chalets donde prima confort térmico y acústico. Muy buena opción cuando el sistema es serio y la dimensión o diseño lo justifican.
Nota: el resultado final de cualquier ventana depende del conjunto completo: perfil, vidrio, estanqueidad, cajón de persiana, remates de obra y calidad de instalación.

Qué elegir según tipo de vivienda en Madrid

En un piso del centro con tráfico, autobuses, bares o calle viva, mi recomendación suele inclinarse hacia una solución que priorice aislamiento térmico y cierre muy estanco. Ahí el PVC suele salir reforzado, siempre con vidrio bien elegido y controlando el cajón de persiana. Si se trata de un chalet en periferia, con huecos grandes, correderas importantes o una estética más abierta, el aluminio bien resuelto puede encajar de maravilla. En viviendas de barrio con cerramientos antiguos y paredes regulares, cambiar solo la hoja sin tratar el contorno del hueco deja mejoras a medias. El IDAE subraya que jambas, dinteles, alféizares y registros de persiana son puntos críticos desde el punto de vista del aislamiento. Eso explica por qué dos vecinos del mismo edificio, con carpinterías aparentemente parecidas, acaban con resultados muy distintos.

Mi regla práctica es sencilla. Para la mayoría de pisos en Madrid, PVC bien configurado. Para grandes huecos, correderas exigentes o soluciones donde la estabilidad estructural pesa mucho, aluminio serio. Y hay una tercera regla todavía más útil: si el presupuesto no llega para un aluminio de nivel suficiente, mejor no forzarlo por estética ni por moda. Es preferible un buen PVC que un aluminio flojo vendido como alta gama sin serlo. En sentido contrario, también pasa: quien necesita una hoja grande y muy expuesta puede quedar más satisfecho con aluminio, aunque el PVC le salga atractivo en papel. La elección buena no es la que queda bonita en una comparativa; es la que funciona durante años sin dar guerra en esa vivienda concreta.

  • Piso interior o calle tranquila: ambas opciones pueden ir bien si el sistema está equilibrado.
  • Piso a avenida: priorizar estanqueidad, vidrio acústico y ejecución del cajón.
  • Chalet con huecos grandes: estudiar muy bien rigidez, soleamiento y control solar.
  • Rehabilitación antigua: revisar obra, desplomes, premarcos y puentes térmicos antes de presupuestar.

Errores habituales al cambiar ventanas

He visto muchos problemas repetidos en presupuestos de ventanas de PVC o aluminio en Madrid. El primero es comparar solo por material. El segundo, aceptar un vidrio estándar cuando la fachada pide otra cosa. El tercero, no tocar el cajón de persiana. El cuarto, pensar que una ventana nueva resolverá por sí sola una pared fría, un capialzado hueco o una caja de persiana vieja. El quinto, elegir corredera donde de verdad se necesita practicable u oscilobatiente. El DB HR deja claro que el aislamiento al exterior depende del conjunto del hueco y del comportamiento final en obra. Así que cuando alguien dice “quiero silencio” o “quiero que no entre calor”, lo primero es analizar el hueco completo, no enseñar una muestra de esquina.

Otro error muy madrileño es cambiar ventanas con prisas en verano o en plena reforma sin coordinar albañilería fina. Ahí salen juntas pobres, sellados improvisados y remates que en foto parecen limpios pero al primer invierno empiezan a delatarse. También veo mucho presupuesto con lenguaje grandilocuente y poca ficha útil. Si no te detallan cómo van a resolver encuentros, si sustituyen o no vierteaguas, si actúan sobre persiana, si el marco se coloca donde conviene y no donde es más cómodo, estás comprando a ciegas. Una ventana buena necesita un montaje a la altura. Si no, el propietario termina juzgando el material cuando en realidad le ha fallado la ejecución.

Espacio publicitario recomendado 3: antes de las preguntas frecuentes y la conclusión. Es la zona ideal para captar al lector ya convencido, con una propuesta de visita técnica, comparativa de presupuestos o formulario de contacto.

Preguntas concretas de propietarios

¿PVC o aluminio para aislar del frío en Madrid? En la mayoría de viviendas, PVC. Ofrece una base térmica muy favorable y reduce el riesgo de quedarte corto si el sistema está bien configurado. ¿Y para el calor? También puede ir muy bien, pero aquí manda mucho el vidrio con tratamiento adecuado y la orientación del hueco. ¿Y para ruido? Ni uno ni otro por sí solos. El resultado lo decide el conjunto: vidrio, cierre, cajón, sellado y montaje. El DB HR fija exigencias acústicas contra el ruido exterior según el nivel de ruido día y recuerda que el aislamiento se comprueba en el edificio terminado. ¿Merece la pena pagar más? Si ese “más” está en mejores prestaciones reales y no solo en marketing, sí. Si solo se paga una estética o una etiqueta, no necesariamente.

¿Puede haber condensación con ventana nueva? Sí, y aquí hay que ser muy claro. Una ventana que cierra mejor reduce infiltraciones. Si la vivienda ventila mal o tiene exceso de humedad interior, la condensación puede aparecer en otros puntos más fríos de la envolvente. La ventana no crea el problema, lo desplaza o lo deja más visible. ¿Es obligatorio cambiar todas? No siempre, pero mezclar soluciones muy distintas dentro de la misma vivienda puede dar resultados descompensados. ¿Cuál elegiría para mi casa si me pidieras una respuesta rápida? Piso madrileño estándar con tráfico y uso diario: PVC bien armado. Chalet con grandes hojas o exigencia estructural clara: aluminio bien resuelto. Y en ambos casos, sin racanear en el vidrio ni en la instalación.

Qué normativa CTE debo cumplir para ventanas en Madrid

Qué exige cada documento

  • DB HE (Ahorro de energía): es el que más suele afectar a las ventanas, porque fija las exigencias de eficiencia energética de la envolvente y obliga a comprobar la transmitancia térmica, las condensaciones y el comportamiento energético del hueco.

  • DB HR (Protección frente al ruido): aplica si la vivienda necesita cumplir aislamiento acústico frente al ruido exterior; aquí importan la zona acústica, el nivel de ruido y el aislamiento del cerramiento completo, no solo el perfil de la ventana.

  • DB HS 1 (Salubridad, protección frente a la humedad): entra cuando hay riesgo de filtraciones, condensaciones o mala evacuación del agua en el encuentro de la ventana con la obra.

Lo que de verdad te van a pedir

En una sustitución de ventanas en Madrid, lo normal es justificar que el conjunto nuevo mejora o cumple las prestaciones mínimas exigibles en energía y, si procede, en ruido.
Eso se traduce en revisar <strong>Uw</strong>, permeabilidad al aire, tipo de vidrio, rotura de puente térmico, sellados y correcta puesta en obra.

Lo que no debes olvidar

  • Si la reforma afecta a la envolvente, no vale mirar solo el material del perfil; el vidrio y el montaje mandan mucho.

  • En calles ruidosas de Madrid, el DB HR puede ser tan importante como el DB HE.

  • Si hay persianas, cajón o encuentros malos, puedes perder gran parte del rendimiento aunque la ventana sea buena.

Consejo práctico

Si cambias ventanas en Madrid, la norma que más pesa casi siempre es DB HE, y después DB HR si hay ruido exterior significativo; DB HS 1 aparece cuando hay riesgo de humedad o filtraciones

Conclusión final

Si tuviera que resumirlo sin adornos, diría esto: para una gran parte de viviendas de la Comunidad de Madrid, las ventanas de PVC ofrecen una respuesta más sencilla y eficaz cuando el objetivo principal es mejorar aislamiento térmico y confort acústico sin complicar de más la solución. El aluminio sigue siendo una opción magnífica cuando se necesita más rigidez, grandes dimensiones o una configuración concreta, pero exige afinar mucho más el sistema para no quedarse corto en aislamiento. Ni el PVC es milagroso ni el aluminio es un error. Lo que sí es un error es comprar por moda, por estética o por precio sin estudiar la fachada, el ruido, el cajón de persiana, la orientación y la forma de instalar. En Madrid, una ventana se elige con cabeza o se sufre durante años.

Elegir entre ventanas de PVC o ventanas de aluminio en Madrid no debería depender de modas ni de argumentos de exposición. Debería depender de cómo vive esa vivienda el frío, el calor, el ruido y el uso diario. El PVC suele dar más facilidad para lograr buen aislamiento térmico y un confort muy agradecido en pisos habituales. El aluminio puede ser excelente, sobre todo en grandes huecos o soluciones más exigentes, pero necesita un nivel técnico real para rendir como se espera. En ambos casos, el vidrio, la estanqueidad, el cajón de persiana y la instalación mandan muchísimo. Si el conjunto está bien resuelto, notarás la mejora. Si se abarata donde no se ve, acabarás pagando la diferencia en incomodidad, consumo y problemas de ajuste.

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