Las ventanas practicables ofrecen aislamiento acústico superior a las correderas porque cierran herméticamente en todos sus lados, generando un sellado perimetral completo. Mientras que las correderas contactan solo en dos líneas laterales, dejando abiertos tres lados, las practicables presionan uniformemente contra sus burletes en los cuatro lados. Esta diferencia estructural se traduce en una reducción de 40-45 decibelios versus 25-30 en correderas. Combinadas con vidrios asimétricos 6/12/4 y marcos de PVC, las ventanas practicables eliminan prácticamente todo ruido exterior. Para hogares en zonas urbanas ruidosas, la inversión inicial de 1.500 euros adicionales (8 ventanas) se recupera en ahorros energéticos y beneficios para la salud en menos de 10 años.












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